Cartel Centenario Santa Cena Granada
Un óleo del artista granadino D. Juan Díaz Losada, sobre lino, de 100 × 73 cm, la obra representa a Jesús de la Santa Cena sosteniendo el Cáliz y la Sagrada Forma frente a la Iglesia de Santa Cruz la Real - Parroquia de Santa Escolástica, sede canónica de la Cofradía. Con una paleta contenida y un lenguaje plástico inspirado en la cartelería clásica, la composición conmemora el primer centenario fundacional (1926–2026), subrayando el carácter sacramental de la corporación.
Con esta presentación, oficialmente quedaron inaugurados los actos y celebraciones del Centenario.
Extractos de la presentación realizada por D. Francisco Eduardo Barroso Martín:
[... Que el SEÑOR ES CONTIGO que esa es su dote ,como así está escrito en tus caídas.
Todo eso Granada yo te entrego. El regalo que siempre he querido darte. Y que se da y que se entrega, cómo se quiere a una madre. Una madre a la que ofrezco.
El presente de un maestro. Con el don divino de sus manos, Con la fe que inspira su talento, Con el pincel que ilumina su trabajo. Una paleta de colores hecha Evangelio.
Que fue el Espíritu Santo, el que bajó del cielo, para guiar con su soplo a Juan Diaz Losada en este lienzo.
El cartel de un centenario.
El cartel de la nostalgia.
De la melancolía y el cartel de los recuerdos.
Cartel para la historia que va a descubrir en nombre de todos los hermanos de la Cena nuestra hermana número 1 de la hermandad de la Cena, Doña Carmen Torres.
La belleza es verdad y la verdad es belleza
Decía un poeta romántico que la belleza es verdad y la verdad es belleza. Y aquí está la belleza y la verdad. Nuestra vida en una obra de arte, la sencillez y la dificultad, la serenidad y la fuerza, el color preciso con el tono exacto, la poesía y el retrato, el clasicismo y el simbolismo que nos enseña a saber mirar con el poso de la pátina del tiempo.
Juan Diaz ha dibujado nuestra memoria sin olvidos. Captándola sin especulaciones, en un trazo directo con el que desentraña nuestra esencia.
Sin distracciones nos convoca entorno a la Eucaristía. Presentando nuestra historia, como un espejo en el que reflejarnos.
El Señor de la Cena, el nimbo, el cáliz , la sagrada forma y el templo dominico. Con su torre baluarte para guardar a su más preciada joya: María Santísima de la Victoria. Que junto a los apóstoles nos esperan en la capilla que dentro de la Iglesia se intuyen. En una composición perfecta.
Tonos azules, casi diluidos, para la Iglesia de Santa Cruz la Real. Tonos azules como el de aquella cartelería cofrade cargada de personalidad. Que en los años 40 y 50 anunciaban nuestra Semana Santa. Con carteles salidos de las manos de Salmerón Pellón, José Carazo o Francisco Belda.
El azul, símbolo de paz, de santidad y de fidelidad a Dios. El azul que es un llanto a lo celestial. Azul de Realeza y Majestad. Como la vinculación centenaria de la hermandad de la Cena a la Casa Real. Es el azul de los Jardines de la Alhambra de Sorolla .Es el azul de Manuel Ángeles Ortiz o de Moreau. El azul de los paisajes de López Mezquita y del orientalismo de Fortuny. Y es azul de Don Gabriel Morcillo que aseguraba es el color “de la intuición y la pureza de sentimientos “.
Y en el centro El Señor de la Santa Cena, con la simetría que Leonardo Da Vincci concibió en su Ultima Cena. Sereno, amable, cariñoso, cercano, emocionado. Pero por encima de todo imperturbable, solemne y poderoso.
El Señor de la Santa Cena solo e inmenso, invitándonos a su contemplación sosegada, para la calma de nuestro espíritu. Que nos mira desde arriba, llenándolo todo, con la plenitud de su presencia. Abriéndonos sus brazos, al igual que en la Cruz cuando todo esté consumado.
Cuantas emociones es capaz de hacernos sentir Juan Diaz Losada. Porque cuando creíamos que conocíamos todo del Señor, Juan con su pincel, lo interpreta, y al mirarnos de frente nos lo descubre de nuevo. De la suavidad y quietud humanista del rostro del Señor, a la profundidad y al movimiento de los divinos rizos de sus cabellos.
Del Renacimiento, al dinamismo, resueltamente barroco, que nos evoca a Tintoretto.
Con claroscuros llenos de contrastes en los colores sepia, ocres y casi rojizos de los pliegues de su túnica y de su ropa. Que de forma atemporal nos unifica y nos reconcilia con nuestro pasado. Y que nos recuerdan aquellas fotos del Misterio de la Santa Cena que para la hermandad realizó Torres Molina. Tonos cálidos y evocadores como la nostalgia y como nuestro centenario. Tonos cálidos que huelen a albaceas, a priostes, y a libros de actas de secretaría de tiempos pretéritos para recordar.
Y para cerrar el triángulo eucarístico, el nimbo en su cabeza. Y en sus manos: en la izquierda el cáliz y en la derecha el Cuerpo de Cristo. Mensaje teológico para nuestros sentidos.
En el vértice superior el nimbo con su luz, el antiguo nimbo que coronaba la cabeza bendita de nuestro Señor. Nimbo del Cordero Pascual y que anuncia su origen divino para que el mundo no lo ignore, y que nos destaca Juan Diaz con su elocuencia y sus recursos, con trazos de fulgor gualda.
Y de forma indisoluble la Eucaristía : El Cáliz y la Sagrada Forma.
Cáliz que sostiene el Señor con delicadeza en su mano izquierda. El Cáliz dorado de la Eternidad. Cáliz doloroso y Sagrado.
Y en su mano derecha la Sagrada Forma. Que sorprende por su blanca luminosidad, rescoldo vivo inmaculado. Eucaristía para saciar el hambre de Cristo que decía Santa Teresa. Y que igual que en la obra de Juan de Juanes, el Señor nos invita a compartir.
Es la Eucaristía a la que Fray Luis de Granada llamó en su lecho “ venid, venid Señor para remedio de mi alma “.
Es la Eucaristía a la que se entregó don Manuel de Falla en su obra “ Concerto“ providencialmente terminada en las fiestas del corpus de 1926. Con una melodía que nace de la espiritualidad del himno Eucarístico de Santo Tomás de Aquino.
Es la Eucaristía de Federico en la “Oda al Sacramento del Altar “ vivo estás Dios mío dentro del ostensorio” . Heredero de los autos sacramentales de Lope de Vega y de Calderón.
Es la Eucaristía de Conchita Barrecheguren que en su carmen de la Antequeruela nos consolaba antes de su partida “ mi amor, un Dios crucificado, mi fortaleza la Eucaristía”.
Y la de Fray Leopoldo. El Santo de a pie que supo llevar junto al Pan material el pan Eucarístico para aliviar carencias.
El Cáliz y la Sagrada Forma a la Juan Diaz Losada convierte en Altar para que llegue hasta nuestros corazones. Con una luz que es fruto de la minuciosidad de sus detalles y de la delicadeza de sus pinceladas.
Y abajo la : leyenda Santa Cena , Centenario 1926-2026 .Con la tipografía de la portada del libro Acuarelas Granadinas de Don José Gómez Sánchez Reina. Recreando la estética art decó de los años 40.
Las pinceladas con el que este cartel anuncia nuestra mirada a los fundamentos de la hermandad. El cartel dónde abrazamos de nuevo al Sacramento del Altar. Y dónde Juan con su elegancia y la convicción religiosa con la que dibuja nos convoca al intenso año que viviremos.
Con el Rosario Verpertino de Nuestra Madre, las exposiciones, las
conferencias ,las misiones del Señor a los colegios, la Salida Extraordinaria
del Misterio de la Santa Cena, la Solemne Eucaristía del Centenario, El
Congreso Nacional de Hermandades de la Santa Cena y el Pregón.]